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Impacto de la calidad del agua en aplicaciones eficientes

13 de Abril del 2021

Garantizá la eficiencia de tus aplicaciones acondicionando el agua de pulverización. Conocer las propiedades fisicoquímicas del agua es fundamental para lograr una aplicación de calidad, asegurando el accionar de los fitosanitarios, optimizando costos y cuidando del medioambiente.

Resumiendo, podemos ser parte de la solución o ser parte del precipitado, esa es nuestra elección. Hace ya un tiempo, la investigación ha demostrado que la solubilidad y la eficacia de algunos fitosanitarios pueden verse afectadas negativamente por la calidad del agua utilizada para diluirlos.
El agua es el principal medio o «carrier» al momento de aplicar productos fitosanitarios, es el vehículo principal que transporta los principios activos al blanco. Es el líquido más ampliamente difundido, ya que posee una excelente capacidad como solvente. Pero es clave conocer si un agua es apta o no para su utilización en la aplicación de un producto fitosanitario, o si es necesaria la utilización de acondicionadores de agua que permitan corregir estos problemas.


Según datos de una encuesta realizada por REM en 2018, casi el 30% de los productores no conocen la calidad del agua con la que están pulverizando.


Desde ALZ, logramos evaluar más de 250 muestras a campo, tomando 4 parámetros de calidad de agua correspondientes a conductividad, alcalinidad, dureza y pH. Del estudio surgieron resultados que indican que en el 91% de las aguas de pulverización es imprescindible la corrección profesional del agua. 
A la hora de preparar una aplicación eficiente y de calidad, es fundamental conocer las propiedades fisicoquímicas del agua disponible. Conozcamos los principales parámetros: el pH (acidez/alcalinidad), la salinidad (sólidos disueltos totales y dureza) y la turbidez (materia orgánica y arcillas en suspensión).

El tiempo dedicado a conocer la calidad del agua con la que contamos va a ahorrarnos costos que muchas veces se enmascaran en otros “errores” de las aplicaciones.

Niveles de pH (acidez/alcalinidad)

La primera característica a tener en cuenta es el pH, la concentración de iones hidrógeno. El agua pura, químicamente es neutra, su pH es cercano a 7. El pH tiene fuerte impacto en el proceso de aplicación. Un pH superior a 7 provoca hidrólisis alcalina aumentando la disociación del activo a utilizar, proceso permanente e irreversible, generando una degradación anticipada del principio activo, provocando que la aplicación no logre la eficacia esperada. Aumentar la dosis de producto no resuelve el problema. Para entender, estaríamos reduciendo la vida media de los activos, llegando a perder hasta el 50% su concentración de activo. A mayor tiempo que permanezca la mezcla en el tanque sin aplicar, estamos permitiendo mayores interacciones de disociación de los activos. 

Por ejemplo, para insecticidas como el fosforado Clorpirifós y el piretroide Cyflutrin, podemos ver como la vida media del fosforado se incrementa de 1 a 35 días cuando el pH baja de 8 a 7, o como el piretroide lo hace desde 1, 20 y 120 días cuando se modifica el pH desde 9, 7 y 4 respectivamente.

Otro efecto del pH se manifiesta en su absorción en las células de la planta, cuando un compuesto se presenta ionizado y se dificulta su traspaso a través de la cutícula y de las membranas plasmáticas. La mayoría de los herbicidas usados comúnmente son ácidos débiles (ej: glifosato, 2,4D, sulfentrazone), lo que significa que cuando se disuelven en agua aporta iones H+ (ácido) quedando cargado negativamente, pero no se desionizan completamente.

Como regla general podemos decir que los herbicidas, insecticidas y fungicidas, actúan mejor en aguas que son levemente ácidas entre pH 4 a 6. Pero hay excepciones, por ejemplo, el grupo químico de herbicidas sulfonilureas poseen mayor estabilidad, aumentan la solubilidad e incrementan su actividad en pH neutro a ligeramente alcalinos.
En mezclas de activos, no hay una regla a seguir para determinar el pH ideal de la solución, de ser posible lo más conveniente sería establecer un pH que sea adecuado para uno de fitosanitarios sin perjudicar al resto. Pero es el responsable de la aplicación quien debe decidir a cuál activo de la mezcla le dará mayor preponderancia sea por cuestiones de manejo, económicas o prácticas.

Salinidad (sólidos disueltos totales y dureza)

Todas las aguas presentan sólidos disueltos en la solución que se hallan en forma de sales. La concentración total de iones (cationes + aniones) de la solución se denomina total de sólidos disueltos (TSD) y se expresa en partes por millón (ppm) o en miligramos por litro (mg/l). A campo es difícil medir la TSD, pero a través de unos medidores portátiles es posible determinar la conductividad eléctrica (CE), que es la capacidad del agua de transmitir la electricidad y está directamente relacionada con las sales de la solución por la siguiente fórmula: TSD (ppm) = 0.64 X EC (μS/cm). Podemos decir que con valores de CE menores a 500 μS/cm, el agua se considera adecuada para ser utilizada en pulverizaciones.

Clasificación según el uso de sales presentes

Debemos hacer hincapié en la dureza del agua que es la cantidad de cationes (cargas positivas) existentes en ella. Los cationes que tienen mayor influencia son el calcio (Ca) y magnesio (Mg) porque comúnmente tendemos a encontrarlos en mayor proporción, por ello este indicador se expresa en equivalente a carbonato de calcio (CaCO3) en mg/lt o ppm, y ese valor recibe la denominación de Dureza Total.
Existen varias tablas de clasificación de dureza del agua, según CaCO3 (ppm o ml l-1 ), como la de Environmental Protection Agency (EPA), la Escala de Merck y la de la Asociación Americana de Ingenieros:

Clasificación de la dureza del agua

Estos cationes pueden afectar negativamente la performance de los fitosanitarios, viéndose disminuida al afectar la emulsionabilidad y dispersabilidad, uniéndose a las cargas negativas de los activos más utilizados, inactivando de esta forma parte del activo y reduciendo el control alcanzado. Esta unión de cargas hace que se formen moléculas que no pueden llegar al sitio de acción y/o forman precipitados en la solución.
Por otro lado, aguas muy duras pueden llegar a reducir la absorción de producto por parte de la planta y a la larga podría dañar los mecanismos de la máquina pulverizadora.
En el caso del glifosato, hay infinidad de estudios científicos realizados, a la que la dureza del agua le afecta negativamente. Existe una fórmula que permite cuantificar el proceso de inactivación del glifosato:

Fórmula para cuantificar el proceso de inactivación del glifosato

A modo de ejemplo: usando un agua de dureza 400 ppm; con una dosis de 1 Kg/Ha y un volumen de tratamiento de 200 L/Ha, el % de inactivación puede llegar a ser del 37%.
El cálculo de la dureza es sencillo siguiendo esta fórmula simple: ppm (mg/l) CO3Ca  = 2,5 x mg/l Ca + 4 x mg/l Mg

Turbidez (materia orgánica y arcillas en suspensión)

La limpieza del agua a utilizar para el caldo de aplicación tiene suma importancia. La turbidez del agua está dada por los sólidos en suspensión (arcilla, materia orgánica, limo) que tienen carga negativa y se unen a las cargas positivas de los fitosanitarios inactivándolos y afectando su eficiencia. La magnitud de ese efecto se conoce como capacidad de intercambio catiónico (CIC [meq/100 g suelo seco]), con valores promedio de 300 para la materia orgánica, 100 para arcilla y 10 para el limo. 

Un parámetro que lo refleja es el coeficiente de adsorción de carbono orgánico (Koc), donde representa en qué nivel será retenido el producto por las partículas que generan la turbidez. A mayores valores de Koc, mayor será la retención y menor actividad tendrá el producto. Un activo que presenta un mayor valor de Koc, es más sensible a la turbidez porque tenderá a absorber mayor cantidad de materia orgánica. Dentro de los agroquímicos más usados, los que tienen mayor sensibilidad a la turbidez son el Paraquat, Diquat y el Glifosato, en un punto medio encontramos a los graminicidas Fop y Dim.

Clasificación de productos por Koc

Como medida precautoria se recomienda obtener el agua de la fuente más limpia que tengamos, no tomar el agua desde el fondo de la misma que es donde están la mayor cantidad de sedimentos, utilizar filtros de carga de tanque, dejar “descansar” el agua en el tanque de apoyo para que precipiten las partículas más pesadas y puedan ser luego retiradas con mayor facilidad. Es recomendable que el fondo del tanque tenga un plano inclinado y disponga de un robinete de manera tal que, cuando se desaloja parte del agua se arrastren los sedimentos y eliminen del depósito.

Recomendaciones finales

La primera recomendación es realizar al menos dos análisis de laboratorio distribuidos en el año. Sabemos que no todas las fuentes de agua son iguales y pueden variar según la época del año, por variación de las napas freáticas o en el caso de los tanques australianos, que no están en uso continuo, pueden variar su pH en rangos no aceptables por la acumulación de sales como carbonatos de Calcio.  
El acondicionamiento del agua siempre debe realizarse previo a la carga de los activos y esperando un tiempo prudente para permitir dar lugar a los procesos químicos necesarios.    

El acondicionamiento del agua debe ser integral, estabilizando el pH dentro del rango óptimo para los fitosanitarios a aplicar, integrando un secuestrante de cationes para que los principios activos lleguen en las dosis utilizadas al blanco, y siempre utilizando aguas limpias y de fuentes seguras.

El uso de correctores de pH del agua es una recomendación habitual. Existen acidificantes con capacidad “buffer o tampón” que determinan que las soluciones resistan cambios de pH y se conserven en un intervalo de pH óptimo, por lo que, al agregar herbicidas ácidos o alcalinos, el pH de la solución se mantendrá. 

Una opción válida para acondicionar la dureza, es la de utilizar secuestrantes de cationes, como el sulfato de amonio. Son aniones que actúan uniéndose a los cationes (calcio y magnesio) secuestrándolos e impidiendo la formación de compuestos con los p.a. Mejora la velocidad de penetración y aumenta la eficiencia de control de malezas. 
El equipo de ALZ Nutientes, está llevando adelante un relevamiento de calidad de aguas en todo el país, como el fin de lograr recomendaciones específicas de las dosis a utilizar de los diferentes productos de su línea de sulfatos de amonio premium TOKE, donde TOKE PLUS se está destacando por su performance como potenciador y secuestrador, a dosis bajas con la mejor relación costo-beneficio del mercado. 
TOKE PLUS es un producto que nos permite, no solo lograr un pH óptimo para diferentes mezclas de agroquímicos en el caldo, sino que además corrige la dureza, con dosis, en promedio, del 0.5% v/v. 
Una vez que el caldo está totalmente preparado, la aplicación del mismo debe ser lo más rápido posible para evitar la degradación de los activos.

 

 


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